Air Europa gana la larga distancia con los aviones más eficientes

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Ha disminuido un 2,52% las emisiones por pasajero transportado

La principal herramienta de Air Europa en su estrategia sostenible es, precisamente, aquella con la que trabaja: en efecto, contar con aparatos que reúnan las últimas tecnologías transmite de forma directa la eficiencia a las operaciones de la compañía, que llega a 60 destinos en todo el mundo con su propia flota.

A este respecto, la renovación de la flota de larga distancia es un hito en la trayectoria de la aerolínea. Air Europa ha adquirido un total de 27 Boeing 787 Dreamliner, el avión más eficiente de cuantos existen en el mercado. Lo que lo distingue de manera decisiva es su excepcional rendimiento medioambiental: por un lado reduce el tiempo de vuelo en 40 minutos; por otro, disminuye un 20 por ciento las emisiones y, finalmente, tiene un impacto acústico un 60 por ciento menor.

El Dreamliner destaca también por su frugalidad: consume un 20 por ciento menos de combustible que cualquier otro aparato de tamaño similar. Buena parte de este rendimiento sobresaliente se debe a su fabricación, que emplea un 50 por ciento de materiales compuestos -es el primer avión comercial con esta característica-.

Y es que reducir en lo posible la contaminación atmosférica es una prioridad de Air Europa. De ahí el hincapié en la adquisición de los aviones más modernos, que se traduce en una de las flotas más jóvenes del mundo, con una media de antigüedad general de menos de ocho años.

Pionera en España

Los esfuerzos de Air Europa en lo que concierne al medio ambiente cristalizan en su sistema de gestión ambiental (SGA). De hecho, la compañía fue la primera línea aérea en certificarse según la norma ISO 14001, en el año 2006. Además, desde 2012 renueva anualmente su compromiso medioambiental con el registro EMAS (Eco-Management and Audit Scheme ) de la Unión Europea.

Este marco, desarrollado por la Comisión Europea, tiene por finalidad que empresas y otras organizaciones evalúen su desempeño ambiental, informen sobre él y lo mejoren. Las partes se comprometen voluntariamente a evaluar y reducir su huella ecológica; la verificación de dichas evaluaciones la lleva a cabo un tercero, y la transparencia queda garantizada mediante la provisión de información que sea pública y accesible.

El objetivo primordial del SGA es implementar la política medioambiental de la compañía, asegurar el cumplimiento de la legislación ambiental vigente, gestionar los aspectos ambientales, controlar los indicadores y alcanzar los objetivos propuestos a través de la mejora continua para minimizar el impacto ambiental que generan todas las actividades, centrándose en la disminución del consumo de recursos naturales (papel, agua, electricidad, combustible, etc.); en la correcta gestión de los residuos y en la optimización de los procedimientos para reducir tanto el ruido como las emisiones de CO2.

En marzo de este año, Air Europa dio un paso más allá en este esfuerzo, tras superar la auditoría de adecuación a la versión ISO 14001:2015, y al reglamento EMAS 2017, que establece requisitos más exigentes.

Un enfoque integral

Desde luego, el compromiso de Air Europa va más allá de elegir los aviones más respetuosos con el medio ambiente. Todos los trabajadores de la compañía están comprometidos con el proceso de optimización de la gestión medioambiental, que alcanza a todas las áreas. Desde el papel de las impresoras, hasta el consumo de agua o electricidad, pasando por la mejora en la gestión del combustible, tanto de los aviones como de los equipos de tierra y por la optimización de los procedimientos para reducir el ruido de los motores.

Todos estos esfuerzos están alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) definidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La innovación es uno de los ámbitos de actuación más importantes, y aquí la principal consecución de Air Europa radica en la modernización de la flota.

En cuanto al uso responsable de los recursos naturales, sobresale la reducción, en 2017, de un 19,5 por ciento en el consumo de papel por empleado. La compañía también ha incrementado su eficiencia, por ejemplo, en el uso de combustible en los aviones de larga distancia: en 2017 registró un ahorro del 6 por ciento, mientras que su objetivo es alcanzar una reducción del 10 por ciento.

Como resultado de la adquisición de nuevos aviones y de prácticas de operación y mantenimiento más eficientes, Air Europa ha reducido un 2,52 por ciento las emisiones por pasajero/kilómetro transportado. Sobresale en este sentido el programa LIDO, un software que optimiza la planificación de las rutas evaluando datos como el precio del combustible, el tiempo de vuelo o la información meteorológica, y que tiene como efecto principal una reducción del uso de fuel.

Cuando se viaja a velocidades cercanas a los 900 kilómetros hora, aspectos como la pintura del fuselaje tienen una importancia mayor de lo que parece. Empleando la última generación de imprimaciones base coat clear coat -que implica dos capas menos de pintura-, disminuye el peso de la aeronave y además se repele la suciedad, incrementando la eficiencia general del vuelo.

De igual manera, decantarse por un formato electrónico para la documentación del avión -la electronic flight bag-, se consigue ahorrar nada menos que 228 toneladas de combustible al año, además de reducir el consumo de papel en casi un 26 por ciento.

Por último, la sustitución de los carros de catering por otros más ligeros reduce 225 kilogramos el peso de un vuelo; y la retirada de la sliding carpet -la tela que permite deslizar el equipaje desde la bodega- en 19 aparatos de la flota 737 se ha traducido en un ahorro de 260 kilogramos de peso por avión.

El plástico es el enemigo

Cada año se producen más de 380 millones de toneladas de plástico. Hoy en día, solo el 9 por ciento del plástico desechado se recicla. No es de extrañar que este material centre muchos de los esfuerzos internacionales para mejorar el uso de los recursos y paliar la influencia del hombre sobre el entorno. Air Europa tiene también respuesta en este sentido, que estriba en reducir y restringir su uso a bordo.

Así, por ejemplo, en la clase business se ha limitado el uso de plásticos y todos los cubiertos son metálicos. En general, las bebidas se sirven en vasos y copas de cristal; los manteles y servilletas utilizados son de tela y reutilizables. Desde este mes de octubre, en virtud de un convenio de colaboración con AguaenCaja Mejor, el agua embotellada de 33 centilitros -que se ofrece a todos los pasajeros de business, así como a la tripulación- se sirve en brik, reemplazando el plástico.

Actualmente, la aerolínea está llevando a cabo diversos análisis y estudios para, a corto plazo, adoptar otras medidas tales como la sustitución del protector de plástico de las mantas y almohadas por materiales textiles o el embalaje plástico de los cubiertos por papel. También se pretende sustituir la servilleta convencional por otras recicladas y los removedores de plástico por otros de materiales alternativos.

Air Europa segrega los residuos urbanos en todas sus instalaciones y, desde 2006, también en sus aviones. Además, programa de forma periódica nueva formación a la tripulación y lleva a cabo inspecciones periódicas para garantizar la segregación y su posterior reciclaje. Durante 2018 se están impartiendo talleres de segregación de residuos a bordo en todas las bases de la aerolínea. Y se realiza una gestión adecuada de todos los residuos peligrosos generados en la empresa.

Air Europa se sumó el pasado septiembre al Día Mundial de la Limpieza del Planeta, celebrado en 150 países, y lideró junto al Ayuntamiento de Llucmajor la limpieza de una zona costera de Mallorca, consiguiendo recoger 165 kilogramos de residuos con la participación de 30 voluntarios.

Por último, la aerolínea dispone de 14 indicadores medioambientales que permiten conocer los puntos fuertes y débiles y adoptar las acciones que se estimen oportunas para mejorar y contribuir al crecimiento sostenible. Además, se evalúan anualmente todos los aspectos ambientales de la compañía (126) para valorar su impacto ambiental, de suerte que aquellos que resultan significativos reciben un seguimiento individualizado.

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